Ir al contenido principal

EL BOSQUE DE LAS ÁNIMAS

Aquellos extraños niños caminaban lentamente atravesando los pueblos cercanos a Arganda del rey. Iban descalzos y vestidos de blanco. andaban solos a altas horas de la noche, pero nadie se atrevía a decirles nada por que parecían fantasmas. Tenían la mirada perdida y sus ojos brillaban intensamente. No hablaban con nadie. Ni siquiera entre ellos. Pero parecían tener claro hacia donde se dirigían. Conocían bien el camino. Cuando atravesaron el último pueblo me crucé con ellos y a escondidas les seguí de lejos. Después se metieron campo a través cruzando varias fincas de cultivo. Horas después entendí cual era su destino final: El Cerro de Coberteras. Este cerro siempre a atesorado un especial y misterioso encanto. Su acceso está prohibido y la gente sólo pasea por los alrededores del cerro. Sin embargo, el grupo de misteriosos niños cruzó la valla de seguridad y se adentraron en el interior del cerro, perdiéndose entre los árboles, la neblina y la oscuridad de la noche. Llegó un momento que casi no podía verles. Pude seguir su rastro gracias a que cada vez emitían un resplandor mayor alrededor de todo su cuerpo. Atravesaron el bosque y dejaron atrás la iglesia abandonada que se encuentra a media altura del cerro. Cuando llegaron arriba del todo, fueron hasta un claro donde sólo había pasto y alguna que otra piedra. Allí se situaron los niños, acomodándose los unos con los otros. Se abrazaron y su resplandor tornó en un color verde azulado. Empezaron a brotarles ramas y hojas por todo el cuerpo y sus piernas se convirtieron en raíces y gruesos troncos de árboles. Pasados unos minutos habían creado una arboleda con los árboles más bonitos que jamás haya visto. Eran diferentes a cualquier otro árbol. Sus ramas y hojas resplandecían y tenían formas imposibles y armónicas. Albergaban extraños animales que correteaban entre ellos y revoloteaban cientos de insectos de colores similares a las libélulas alrededor de sus flores. Embelesado por el bello acontecimiento me atreví a adentrarme en aquel maravilloso e improvisado bosque. Me sentí como nunca dentro de él. Pero nunca pude salir. Ahora soy un de los niños fantasmagóricos sin habla, que, sin poder contar mi historia, recorro en las noches pueblos y ciudades en busca de un bosque para asentarme, y de un curioso que venga a mi y me ofrezca su alma para alimentarme.    



Comentarios

Entradas populares de este blog

PLANETA VERDE ESMERALDA

Entro en su cuarto y sólo veo puntos luminosos esparcidos en una oscuridad total y etérea. Brillan con una intensa luz, oscilando cada pocos segundos, de un lado para otro. Después su destello se hace más tenue, y vuelve a brillar con fuerza de forma intermitente de nuevo, como si fuese una misteriosa fuente de energía. Tardo en darme cuenta de que es un cielo estrellado. Un pequeño retazo del universo ha venido a parar de forma inexplicable a esta habitación, en el suelo de aquel familiar cuarto, donde hicimos tantos experimentos Dani y yo. Experimentos de todo tipo: extraños, atrevidos, retorcidos y todos ellos muy peligrosos. Siempre queriendo retar los límites de la realidad sin ver las consecuencias de aquellos actos. Ahora entiendo que pasó aquel día, aquel martes noche, cuando desapareció la familia de mi amigo Dani. Él quería ir allí. Aquel increíble lugar al que alguna vez fuimos. Por poco morimos en el intento por una confusión milimétrica de coordenadas. Le dije que esperara

CUANDO SURGE LA MAGIA

 Como cada tarde, Lucía salía con su guitarra para tocar en las calles más concurridas de Madrid. Gran vía, Sol, Colón, Callao… éstos lugares se llenaban de magia cuando ella tocaba. La gente cambiaba las prisas y el mal humor por un gesto de agrado, que rápidamente se convertía en algo más que eso. Se podría decir que las personas entraban en un estado de éxtasis y felicidad súbita. Todos los espectadores que se agrupaban alrededor de Lucía, intercambiaban miradas cómplices y surgía la magia, el amor y la amistad. Un día la magia continuó cuando la música ya había terminado y la gente se había disuelto; tan sólo seguía un hombre que seguía observando. Ahora ya no se fijaba en la música que Lucía tocaba. Tampoco en su guitarra. Se fijaba en sus ojos, que no paraban de mirarle. La magia continuó durante veinte años… y así nací yo, fruto de la magia.

LA MUJER DEL FONDO DEL MAR

LA MUJER DEL FONDO DEL MAR     Ya no sabíamos que decirle aquella mujer. Decía que venía del mar. De las profundidades del mar, decía ella. Pero los pescadores afirmaban que la vieron intentando llegar a la orilla mientras se mantenía a flote como podía. Lo cierto es que estaba mar adentro y su aspecto no era del todo malo. Cualquier otra persona hubiera llegado extenuada, casi muerta de cansancio. Pero ella tan solo estaba pensativa y tenía la mirada perdida. A menudo dirigía su vista al mar y durante varios minutos lo observaba fijamente. La chica había llamado la atención de aquel pueblo de pescadores de la costa gallega llamado Muxía. Nunca habían visto un caso así, pues la mujer en plenas facultades no dijo palabra alguna durante los cinco primeros días. Sin embargo, al quinto día empezó a contar su historia como una novela, de principio a fin. Una extraña historia que un escritor no muy conocido escribió después, publicándola y convirtiéndose en un éxito mundial. La histori